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RENÁ CÁRDENAS: “HAY VIDA DESPUÉS DEL TRABAJO!

RENE CARDENAS ESTADIO NUEVA
Edgard Rodríguez C. 02/08/2016
René “El Chelito” Cárdenas, narró por más de cincuenta años en las Grandes Ligas. LA PRENSA/EDGARD RODRIGUEZ
Las personas que alcanzan el éxito enfrentan directamente los hechos, actúan con pasión y asumen las consecuencias. Eso exactamente es lo que ha hecho René “El Chelito” Cárdenas durante toda su vida. Y ahora que puede ver a través del espejo retrovisor le gusta lo realizado, pero no deja de mirar hacia el frente con esperanza y optimismo.

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LA TEMPORADA DE LA ESQUINA CALIENTE

rene cardenas induction

Por René Cárdenas: fitoiii@aol.com – @RCardenas3 – www.laestufacaliente.com

Notas a la ligera para mis familiares y amigos:

Esta semana (lunes 16 de mayo, 2016) está pronosticada a estar toda llena de lluvias en Houston, a excepción del sábado.  Ciertamente que el lunes pasado hubo rápidas inundaciones en ciertas secciones de la ciudad.  Como no tenía que regar ni podía salir al jardín, me sentí motivado a volver a escudriñar mis archivos electrónicos y me encontré con escritos de hace nueve años y más, entre los que decidí reproducir para ustedes el que abajo aparece.  Algunos quizá lo recuerden, y para otros será algo nuevo. Foto René es exaltado al Muro de Honor del Houston.

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LA COMIDA EN EL PALCO DE PRENSA

rene y jaime jarrín 2

En la foto aparecen Jaime Jarrín y René Cárdenas en la cabina de Holman Stadium de Dodgertown en Vero Beach, Florida. René CárdenasLAS COMIDAS EN LOS PALCOS DE PRENSA DE HACE AÑOS- -Hoy luego de leer y ver las bellas fotografías de la renovación del estadio de los Cachorros de Chicago, el Wrigley Field, recordé mis visitas mientras participaba en las narraciones de los juegos de los Dodgers con mi buen amigo Jaime Jarrín y, lo primero que se me vino a la mente fue el comedor designado para los narradores y reporteros.
Antes de una de tantas renovaciones del antiguo parque de pelota, el palco de prensa se componía de una serie de cuartitos miserables que se asemejaba a las casuchas de la gente pobre en los cerros de Caracas, Venezuela. Estaban construidos en una plataforma que parecía estar en el aire y, para llegar a ella se debía de caminar en un puentecillo angosto. Los cuartos o cabinas eran horribles. Horribles en todo el sentido de la palabra. Al lado derecho había uno dedicado a la cocina donde una pareja de personas calentaba perros calientes y hamburguesas para los personas que llegan a cubrir los juegos de los Cachorros. No tenían buen sabor, mucho menos gloria,.
El Wrigley Field no tenía elevadores para subir a los pisos. Los fanáticos tenían que caminar en unas rampas abominables. La razón para no instalarlos era para no alterar el estilo antiguo del edificio. Luego de tantas críticas, se construyó un elevador de carga al extremo del jardín izquierdo en la forma más escondida. Para los periodistas fue una bendición usar el elevador luego de caminar todo alrededor del edificio para subir al palco de prensa a pesar de que solamente subía un piso. También se construyó un nuevo palco de prensa en el último piso, y ese trecho es de puras gradas. No recuerdo cuántas, pero uno llega con la lengua de fuera. Cuando el narrador de los Cachorros Harry Caray se enfermó del corazón, lo tenían que llevar a la cabina de locución en un carrito de golf.
Las casetas que construyeron eran de material nuevo, pero del tamaño para locutores enanos. De cabinas de radio no tenían nada. El tipo que las diseñó, probablemente vivía en Alcatraz. El comedor al fin era un cuarto grande con mesas normales. La comida varió, pues ya no servían sólo perros calientes y hamburguesas. Comenzaron a ofrecer otros platillos, pero de una calidad que dejaban mucho que desear.
Recuerdo que Mr. Wrigley, compraba los sobrantes de pintura a la Armada de los Estados Unidos, de la que se usaba para pintar los barcos. La idea era buena y barata porque el estadio es de hierro, pero la pintura era tan mala como la comida. Entonces me puse a pensar en mis visitas a los otros comedores de la Liga Nacional, pero como dejé de viajar con los Dodgers en 1999, no sé cómo está el servicio ahora. Para cerciorarme escribí a mi viejo compañero de labores Jaime Jarrín. A continuación lean las notas que nos cruzamos. Ambas se explican por sí solas: “Mi querido Chamacón: Dime qué estadio tiene la mejor comida y la peor. Quiero hacer un comentario. Como eres todo un pingüino ecuatoriano, no creo que el frío de Las Vegas te haga recordar aquella tarde en el viejo palco de prensa en Chicago, donde había un hoyo cerca de nuestros pies que permitía la entrada de una corriente fría directa desde el polo norte. Recuerdo que puse mis pies sobre un Heating Pad que llevé y, de súbito, tú también. Lo recuerdo como si fuera ayer. ¿Te acuerdas de lo mucho que nos reímos? Saludos para Blanca. Un abrazote y Feliz Año Nuevo.
René”. “Querido Chelito: claro que recuerdo como si fuera ayer nuestras aventuras con los rigores del clima sobre todo en Chicago con esas ráfagas de viento congelante que nos calaba hasta los huesos o el calor endemoniado de San Luis con temperaturas en el viejo Busch de más de 125 grados.
Con respecto a los comedores de prensa en los estadios, Filadelfia sigue siendo la mamacita de todos con una buena variedad y calidad. Claro que ya no están las viejitas alemanas que se desvivían por atendernos. Recuerdas el Apple strudlel alemán preferido de Dave Van de Walker?. Pittsburgh que por años iba a la vanguardia ha bajado bastante pero sigue más o menos bien. San Francisco se defiende aunque antes era mejor. Dodger Stadium se mantiene entre los mejores aunque no tan excelente como el Room 40 en los tiempos de Peter (O’Malley). Extraño el pollo de antes de Houston, el de hoy no tiene la magia de aquel de los 60s, 70s y 80s. Cincinnati continúa con una buena cocina. Entre los peores creo que continúan a la cabeza San Louis, aunque ya no tiene su exclusiva de antes de esas insípidas hamburguesas empatado con Colorado que tal vez haya desplazado a San Luis como el peor seguido de cerca por Washington. Además Colorado que tiene la peor comida es el más caro con $12 lapas verdes.
Arizona es el único lugar que no cobran a los “hall of famers”, en caso de Dodgers Vin, Lasorda y tu servilleta. Le invité a un almuerzo muy sabroso en Los Ángeles al Dr. Molina quien está aquí en Las Vegas pero no he podido localizarle.
Las señales de teléfono son muy pobres aquí en los hoteles.
Para ti y Jilma un fuerte abrazo con nuestros mejores deseos para el 2015″. Cuando el Judge Roy Hofheinz era el comandante de los Astros y del Astrodome, el palco de prensa disfrutó del mejor comedor en la historia de las Ligas Mayores. Además de estar primorosamente adornado con efigies beisbolistas, tenía un bar abierto y gratis en el mismo recinto. Las comidas eran exquisitas y el pollo frito, el más sabroso de la nación. Es más, al terminar los juegos, servían carnes frías y quesos con vegetales para hacer emparedados.
Luego de la era de Hofheinz, todo aquello desapareció bajo las nuevas administraciones del equipo, especialmente la calidad del pollo frito que le encanta a Jaime. Toda persona con pase de prensa puede visitar el actual comedor de los Astros mediante el pago de diez lapas verdes por servicio. En realidad, el plato cuesta $18, pero los Astros pagan los otros $8 como una deferencia para los chicos de la prensa.

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EN BUSCA DE ORLANDO SÁNCHEZ DIAGO

Por René  Cárdenas

fitoiii@aol.com

En 1958 me hice cargo de la narración  de los juegos de los Dodgers que se efectuaban en la majestuosa estructura del  Coliseo de Los Ángeles y, cuatro años más tarde, retorné por tercera vez a  Nicaragua a narrar el beisbol profesional de invierno.  Eran 154 partidos en las Mayores y 90 en  el país que me vio nacer. Esto constituía para mi una vida de beisbol en cada  instante de mi existencia. Un reto encantador especialmente cuando se viven años  de juventud.

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El derecho de transmision de radio y television de los Dodgers es mas caro que el club

Por René Cárdenas fitoiii@aol.com

Con cariño recuerdo mi debut como narrador de Grandes Ligas en 1958. Las escenas retrospectivas del 18 de ese mes de abril y de ese año de gloria en el majestuoso Coliseo de Los Ángeles, viven con todo su esplendor en mi mente. A pesar de la alegría de mi debut, los Dodgers terminaron en el séptimo lugar en una liga de únicamente ocho equipos. Mi primera narración de un juego en vivo que se efectuó contra los Gigantes de San Francisco, fue presenciado por 78,672 espectadores.

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Falta uno de “los primeros hispanos” en esa lista

20 de enero de 2012


Hialeah, Florida.- Por Andrés Pascual.-Yo le llamo “complejo raro” al hecho de que, cada dos días, un cronista latinoamericano le estregue en el hocico a cualquiera que “Clemente es el símbolo de…”. Y Roberto es uno de mis ídolos, pero por lo que hizo en el terreno, no por esas circunstancias viciosas de la política de izquierda antiamericana, que quieren vender la imagen deportiva del extraordinario jugador encubierta como “la voz que se alzó por los derechos de…”.

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