Etiquetado: castrismo

LOS REFUERZOS O EL EXTREMISMO NACIONALISTA EN LA SERIE DEL CARIBE

hermosillo-campeon

Por Andrés Pascual

La Serie del Caribe no es una competencia de selecciones, sino de clubes campeones, por lo tanto, no es un enfrentamiento entre países, sino entre ligas de los países de la regíon; entonces ¿Por qué razón emplean tanto el nombre del país, cuando lo que está en el terreno es el campeón de un circuito?

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B’JARKMAN: AMOR POR EL CASTRISMO, DESERCIONES Y CHIVO EXPIATORIO

peter b'jarkman sombreo alas abajo

Por Andrés Pascual

Exceptuando al espía comunista de STALIN Ernest Hemingway, a la comunista Bárbara Dane (casó con cubano y se quedó a vivir allá) o a la Chessimard, que ha debido esconderse en Cuba por “motivos especiales”, tan especiales como clasificar en el grupo de fugitivos internacionales de la justicia americana por asesinar a un policía en New Jersey hace más de 40 años, nadie “ha amado” tanto a la Cuba de los Castro que un tipo que imita a Bert Sugar con sombrero alas hacia abajo (foto), que tiene un blog en MLB, y que escribió un par de libros sobre el beisbol castrista que son un bochorno, en los que hace referencias fuera de lugar, por total desconocimiento y mala idea (buena para la tiranía), del glorioso pasado beisbolero cubano, que comenzó a destruir la horda que ocupa a la ex Perla antillana desde 1960, hoy a milímetros de concluir infelizmente semejante barbarie.

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LA PELOTA AMATEUR CUBANA Y SUS ESCOLLOS

cuba 1939 mejorPor Andrés Pascual

Me voy a desviar del tema para decir algo con respecto al “poderío de los equipos castristas” durante el período 1962-1989, que incluye la era del bate de aluminio: eran buenos, eran promesas, pero hasta ahí, nadie puede comprometerse más, porque no jugaron en las Mayores, dato adicional, en la época de Casanova o de Muñoz las Grandes Ligas tenían menos clubes y es desleal y hasta ratonero decir que “mejores que una selección de Grandes Ligas”, sin mencionar quiénes estarían en la trinchera bigleaguer; cuando se habla así, con tanta virulencia castrista sin CITAR nombres como Ryan, Bench, Carlton, Schmidt, Rice, Jackson… se toma, por militancia ideológica, el camino de los comunistas de allá; de tal forma abierto el compromiso del cumplimiento de otra encomienda anticubana, que desemboca en UTILIZAR como fuente a CUBADEBATE y a sus plumíferos.

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ESTE ASUNTO LLUEVE SOBRE MOJADO… (Primera parte)

MARIO ARIOSA

Por Andrés Pascual

Hay columnas de “escribidores” sobre beisbol cubano que dan pena por la basura sin fundamento que hablan, por lo general, de México, y deberían tener más tacto, vergüenza y cuidado al escribir, porque la historia del beisbol azteca fue hecha un 55 % por jugadores, managers, umpires cubanos desde Agustín Verde y Alcibíades Palma durante los 20’s, o Agustín Bejerano, los Correa, los Ariosa (foto Mario), Bragaña, Magriñat, Bernardino o Atán después, hasta Pedro Ramos, Castaño, Calviño, Musulungo, Scull, Morejón, Valdespino, Armandito o Versalles en los 70’s.

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CUBA NO REGRESA A LA SERIE DEL CARIBE, LA TIRANÍA DEBUTA EN EL EVENTO

puello

Por Andrés Pascual

Es una “manía” confundir a la tiranía con Cuba cada vez que se habla de hechos o acontecimientos, todos negativos, inmorales e inservibles para cualquier acto de buena voluntad y trascendencia.

El que nombre a Cuba en vez de acusar a la nomenklatura por intervenir y ocupar a Venezuela es castrista, porque no es posible desatender ciertos y muy rigurosos patrones de decencia: CUBA NO TIENE NADA QUE VER CON EL CRIMEN NI CON LA REPRESIÓN NI CON LA AVENTURA MERCENARIA. La tiranía castro-comunista, que hace 54 años que tiene al país secuestrado, sí.

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El beisbol, las series nacionales, el odio fratricida y el castrismo

30 de diciembre de 2011


Hialeah, Florida.- Por Andrés Pascual.-El caso cubano es especial: una tiranía que le corroe el tuétano a la nacionalidad, que ha sido capaz de dividir el país con toda intención a efectos de obstaculizar la unidad necesaria para combatirla y todavía la apoyan… ¿Elementos que utiliza? Todos…Como que Cuba es un país en el que no hay un ripio de libertades ni de soberanía individual, es por lo que no le aplica el gastado concepto de separación de lo político de lo deportivo, bueno y efectivo en las sociedades libres, en las cuales el factor mediático nunca se haya visto censurado, como en la sociedad cubana, durante medio siglo.

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El beisbol cubano no podia sobrevivir a tanta desverguenza y destruccion

Por Andrés Pascual

Hace mas de diez anos que escribí sobre
este tema en mi columna del Diario las Américas; sin embargo, hace tres que
regresé al asunto en Beisbolazos, revista de Puerto Rico del historiador y
comentarista Edwin “Kako” Vázquez, cuando Jorge Alfonso, plumífero “del brazo
equivocado” y siempre tan parcial a favor del castro-comunismo y la sección de
comentaristas de la COCO Radio, escribieron unos increíbles y tendenciosos
artículos que, hoy, solo pueden ser posibles porque, cada día, la población
cubana que presenció los acontecimientos con el deporte profesional decrece; lo
que quiere decir que, con el desgano que muestra la población nacida o criada
dentro de los contornos temporales de la barbarie por la historia patria, todo
puede ser; ahora, lo que es inaceptable es que gente que vivieron esa época,
que conozcan todos los acontecimientos, todavía duden y pregunten ¿Qué pasó?
“Porque pueden existir dos versiones…”

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El beisbol, arma de la tirania para dividr al pueblo cubano

jova vc

Publicado el 22 enero, 2011

por Andrés Pascual

El caso cubano es especial: una tiranía que le corroe el tuétano a la nacionalidad, que ha sido capaz de dividir el país, con toda intención, a efectos de obstaculizar la unidad necesaria para combatirla…

 

¿Elementos que utiliza? Todos…Por eso, porque Cuba es un país sin un ripio de libertades ni de soberanía individual, es por lo que no le aplica el gastado concepto de separación de lo político de lo deportivo, bueno y efectivo en las sociedades libres, en las cuales el factor mediático nunca se haya visto censurado, de forma tan bestial, como en la sociedad cubana durante medio siglo; si no, piense en esto: el castrismo no habla de sus abusos ni de los problemas que han ocasionado la decadencia del, una vez, deporte nacional en la Isla a extremos ridículos; entonces, ¿Debe permanecer indefensa la pelota cubana, los peloteros cubanos, porque simpatizantes del sistema, bien encubiertos como desafectos, quieran oír o leer otra cosa? No, el que quiera que no se mezcle lo político con lo deportivo, en una versión muy libre de adaptación, que lea el exiguo, famélico y mentiroso ariete contra la verdad, el Granma, o el Nuevo Herald.

 

El beisbol cubano y la parte que lo merece de esa población que sufre y espera, necesita voces favorables como ataques a la tiranía desde todos los frentes, gústele o no a quien sea. Aquí, por ser un país de amplio concepto de la libertad, las opciones sobran; entonces, cuando le moleste el ataque a Castro, que se supone que le sacó del país por razones válidas, si es que existen, pase la página y diríjase a otro tema y a otro autor. Es solo una sugerencia.

Los administradores y dueños de la  Liga Cubana, con intención o sin ella, nunca contribuyeron a la división de la sociedad desviando hacia una guerra regional el fanatismo por provincias: los clubes de aquellos torneos se confeccionaban, cada uno de ellos, con peloteros de todas las provincias mezclados.

Castro llegó al país para destruirlo y cambiarle hasta la forma de caminar al cubano en virtud de intereses muy ajenos al normal funcionamiento de la relaciones fraternales: como elemento de importancia capital para sus intereses de permanecer, por siempre jamás, como dueño hasta del aire que se respira, fomentó la división más absoluta entre los cubanos, punto de partida en la forma como se ha podido someter al esclavismo a toda la población y crear la duda y la desconfianza entre los individuos, arma de contención, de la obligatoria unidad organizada para combatirlo.

Mientras más tiempo pasa y más se conoce sobre las interioridades del castrocomunismo, menos espacio le queda a la especulación y, cualquier juicio, por descabellado que hubiera sido, emerge como una verdad contundente: el experimento ha sido terrible, más en lo moral que en lo material; todo se ha hecho con la mala voluntad de estos hunos de no tan reciente edición a estas alturas que, al revés de los verdaderos, no voltearon la espalda ante la civilización romana, acaso sobrecogidos por la diferencia cultural convertida en abismo infranqueable; no, estos se quedaron a pisotear con sus patas asquerosas y a destruir con sus garras cochinas a una nación que merecía mucho más que lo que el destino le colocó en su camino.

El formato de Series Nacionales tiene que haber sido elucubrado dentro de los cánones del diseño de la división de la sociedad cubana, por especialistas del aparato político y de la seguridad del estado castristas. No hay otra forma de verlo; porque ha disparado en espiral y en niveles nunca sospechados en Cuba, un odio brutal entre el oriente y el occidente del país…

La guerra fratricida de sentimientos y palabras entre habaneros y orientales es uno de los crímenes del castrismo a su favor, con apoyo absoluto en el juego de pelota: orientales y habaneros aparentan dos naciones en guerra a muerte por circunstancias de nivel radical-extremista. La pelota, con la representación de cada provincia en las series de Castro, es un teatro de enfrentamientos que escapa del terreno de juego y se proyecta sobre la población en su totalidad.

Al tirano no le interesa la pelota; pero odia tanto a La Habana como a Oriente con un tipo especial de odio que abarca a la República.

La Habana y Oriente son dos provincias de tanta importancia histórica en la lucha por la libertad de Cuba, que no pueden considerarse enemigas entre sí; porque este enfrentamiento se alimenta diariamente desde hace 50 años, se ha complicado la lucha y la posibilidad de alcanzarla.

Industriales, Serranos, Vegueros, Santiago, Ciego de Avila…han sido, a través del beisbol y como parte de una estructura ideada para liquidar la unión necesaria, laboratorios ideológicos devenidos pruebas contundentes de hasta dónde puede llegar una dictadura experimentando con el odio impuesto; a fin de cuentas, esos equipos de pelota fueron, son y serán el elemento ambivalente que, de una parte, con febril fanatismo, se sigue por una población a la que le queda muy poco espacio de juicio propio.

De la otra, representan un arma más del castrocomunismo contra la posibilidad de que el cubano, en medio de la hermandad más absoluta, se reconozca en cada cual, se una y cree las bases del cambio radical que adecentará y recuperará al beisbol y a la República para sí.

Después de meditar sobre el asunto, ¿Persiste en la idea creada para aplicar, únicamente, en el periodismo libre  de “separación del deporte de lo político”? Si se responde afirmativamente, recuerde que “lo político” solo es patrimonio de las sociedades democráticas, en las que el voto es libre, secreto y sin imposiciones…Entonces, vuélvase a preguntar, ¿Dónde quedaría Cuba si me opongo, quién sabe por qué razón, a la denuncia contra quien la oprime? ¿Que clase de reclamo patriótico creíble y honesto puedo hacer trascender al abrazar esa conducta?

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