LO SABEN TODO, PERO HABLAN CUANDO LES CONVIENE

cano japonPor Andrés Pascual

Lo que voy a tratar, que lo he hecho en otras oportunidades en relación con los mal llamados “Clásicos Mundiales”, está en el siguiente link de Bleacher Report:

http://bleacherreport.com/articles/2270017-offseason-competitions-just-one-more-unnecessary-injury-gamble-with-mlb-stars?utm_source=newsletter&utm_medium=newsletter&utm_campaign=mlb

¿Qué de positivo para los jugadores de Grandes Ligas tiene “el piqueteo” con los japoneses? ¿Qué utilidad? ¿Qué beneficio?

Las llamadas “giras” de jugadores de las Mayores por Japón no comenzaron en 1965, cuando Sandy Koufax viajó con los Dodgers y perdió 0-1 contra un pitcher japonés “nada del otro mundo”.

Durante los 20’s, el catcher de ligas negras Biz Mackie encabezó un grupo del circuito y fue al país del Sol Naciente, no causaron gran impresión y su objetivo fue buscarse un par de pesos.

Diferente las de Babe Ruth, QUE VIAJABA CON CONSTELACIONES DE ESTRTELLAS, entre estas Lou Gerigh, Cochrane o el gran receptor defensivo Moe Berg, más conocido como espía durane la 2da Guerra Mundial que por sus méritos como recibidor.

El Bambino era un ídolo, la figura más popular entre todos los deportes del país, tanto que desplazó a los judocas y a los atletas de Sumo.

El impacto del artillero de los Mulos se convirtió en el motor impulsor del desarrollo de la disciplina, que la practicaban desde la década de los 70’s del siglo antepasado.

Como curiosidad informativa, uno de los que acompañó al Babe fue el principal contribuyente en la confección clásica del swing de los japoneses, porque el inmortal Mel Ott, zurdo, era pequeño de estatura, sin la corpulencia de sus compañeros, pero conectaba batazos enormes.

Como que el outfielder de los Gigantes de Nueva York levantaba el pie izquierdo para “irle a la bola”, los asiáticos pensaron que era la razón del poder al bate de Ott, sin tener en cuenta que lo hacía porque tuvo sus hombros y piernas poderosas, buenas para acumular 511 jonrones en su carrera de 20 años en las Mayores, que inició en 1926 como un tierno recluta juvenil de 16, en quien McGraw “observó” madera de superestrella; como muchas veces antes, el Mejor manager de la historia del juego tuvo razón. A partir de Ott, comenzaron a levantar el pie delantero, incluso Sadaharu Oh lo hacía.

Otro gran TOLETERO que causó furor en Japón fue el desperdicio de Cooperstown Lefty O’Doul, que lanzó durante casi 10 campañas hasta decidirse por una posición, ganar 2 campeonatos de bateo, uno con .398 y el otro con .368, concluir con más de .350 de promedio y nunca ser elegido al recinto porque “no tuvo mucha labor…” y yo pregunto, si hubiera dado un hit más en aquella campaña de .398 Y SUBE AL POTRO DE .400 ¿LO HUBIERAN DEJADO FUERA?

El pitcher más bateador de la historia es Wess Ferrell, cuyo hermano Rick está en Cooperstown; Ferrell tuvo 6 temporadas con más de 20 ganados, una de estas con 26, pero su promedio supera 4.00 clp, cuando se retiró, ganó la Triple Corona de Bateo en Triple A a finales de los 40’s.

Sin embargo, porque malgastó una década tratando de estabilizarse como pitcher, o porque no “le vieron” clase algunos ciegos como artillero, el mejor bateador de ese departamento en los anales del juego debe ser considerado O’Doul.

Durante los 50’s, los Gigantes de Tokio viajaron al Caribe, jugaron en Venezuela y perdieron todos los juegos que efectuaron, entonces pusieron rumbo a Cuba, la mayor asistencia al Grand Stadium de La Habana no llegó a 500 fanáticos y la crónica los cubrió por cortesía en algunos diarios.

En la capital cubana les esperaba una “guerrillita” de novatos de los Cubans más algún veterano descartado del beisbol, como Andrés Fleitas, y ganaron un par de encuentros.

Entre sus jugadores tuvieron a un inicialista zurdo que apodaban “El Stan Musial japonés”, porque imitaba el swing del gran bateador de los Cardenales, que se “enroscaba” en home y producía con facilidad hacia el left-center.

Aquel primera base, apodado como el ídolo del San Luis, fue quien le sugirió la forma de tirarle a la pelota a Oh, a principios de los 60’s o el propio 1960.

En lo que no puede haber confusión es en el objetivo de los bigleaguers (ninguno más allá de cumplir una invitación sin malicia escondida) con respecto a los japoneses; tal vez no el mismo de los súbditos del Imperio, que bien pudiera ser someter a los peloteros de las Mayores ante su público, una de las formas de revertir la derrota del Pacífico y “cobrar” por la humillación del Emperador que capituló ante McArthur en un porta-aviones americano.

Algo más o menos que lo perseguido por la tiranía castrista: el país cayéndose a pedazos, la clase y la moral del juego, de sus jugadores y del pueblo tan baja que pudiera barrerse en el piso de las oficinas del INDER, pero, bochornosamente, mal ganar un segundo lugar entre “bigleaguers” para componer el descalabro provocado de una clase colectiva que, desde hace mucho rato, no hay en el beisbol ni habrá más nunca; esfuerzo inútil y ridículo como respuesta, con tan viciosas y desmoralizantes victorias, que es lo que son “amorales”, a las preguntas del fanático castrista que, decepcionado y en medio de la más absoluta desolación, de pronto descubrió que nunca han dormido bajo techo, que han vivido a la intemperie y a merced de lobos sin ningún tipo de compasión ni credibilidad.

El comentarista de Bleacher se pregunta lo mismo que yo con los jugadores de Grandes Ligas que han autorizado a asistir a los Clásicos de mentira, orquestados por Selig ante la decadencia del beisbol y el avance del balompié ¿Cómo les permiten asistir fuera de forma, exponiéndolos a lesiónes graves que, porque se conoce cómo son los comunistas y lo intentó Vinent por órdenes directas de Ramiro Valdes en el Cerro contra Tony Oliva, pueden lesionarlos a propósito?

Tuvo que fracturarse Robinson Canó (FOTO) un dedo del pie por un lanzamiento “bean ball”, es decir, posiblemente tirado adrede, para que se comentara llamando al orden.

Para ejemplificar las diferencias en cuanto al objetivo personal del viaje, el periodista atiende a Cris Capuano, lanzador sin contrato que, según el material, la seriecita pudiera resultarle una vitrina de su forma y lograr que lo firmen, o una invitación al entrenamiento, ¿La contrapartida? se preguntó cuál era la utilidad de someter a tan peligrosa prueba al propio Canó, a Puig o a Longoria.

Desde hace rato, en otra dirección y con el mismo objetivo, me hago esa pregunta, a fin de cuentas, esta gente lo analizan todo, pero sacan la espada cuando les conviene, por lo general, cuando los “tocan” para que digan 3 verdades, mientras, “que fildee el de atrás, que también cobra…”

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