ABREU Y LOS RECORDS DE JONRONES CUBANOS EN GRANDES LIGAS

abreu y ramírez chicagoPor Andrés Pascual

Por lo general, los cubanos no son muy dados a manejar las marcas de sus paisanos en las Mayores, sin embargo, los hombres nuevos se entretienen en la actividad, no como elemento de disfrute de la sana condición de apasionado estadístico con intención deportiva, sino por el lado agresivo: defensores de la pelota castrista con datos que reafirmen su febril y enfermizo convencimiento de que “lo mejor de todos los tiempos tuvo el preámbulo en 1962”. Bueno, “que los mate otro, de aquí yo viró pa’trá”, como sugirió el inmortal PEDRO VITAL AZA.

Hablando de jugadores de posición, el criollo que más elevado promedio de bateo ha alcanzado en una temporada en Grandes Ligas fue Antonio “Haitiano” González, camagueyano que jugó para los Elefantes del Cienfuegos de la Liga Cubana y para los Cubans Sugar Kings de la Liga Internacional con .339, bueno para el segundo lugar, detrás de Roberto Clemente, mientras jugaba el centerfield de los Phillies de Filadelfia en 1967. En 1971, Tony Oliva gano el campeonato de bateo del Joven Circuito con .337, después nadie ha estado más arriba del .324 de Rafael Palmeiro a finales de los 90’s.

En 1912, Armando Marsans robó 35 bases jugando para el Cincinnatti, al año siguiente 37; pero, en 1916, para los Carmelitas del San Luis, estafó 46. El record se mantuvo vigente hasta que, en 1965, Campy convirtió en 51 estafas los intentos. Durante los 50’s, en que obtuvo 3 liderazgos como ladrón en la Liga Americana, Miñoso nunca alcanzó la treintena, por lo que los números de Marsans, cualquiera de ellos por separado, hubieran podido ser tomados en consideración hasta que el campocorto de los Atléticos los derribó en la campaña que mencioné. Armando fue también el primer cubano en batear sobre trescientos en las Mayores, en recibir votos para Jugador Más Valioso en 1912 y 1913 y superó en una temporada los .350 de promedio de embasamiento y en otras dos los .340.

Tony Oliva debutó en 1964 ganando el champion bate de la Liga Americana con .323, además, ese año obtuvo el liderazgo en dobles con 43, en hits con 217 (entonces record para un Novato de primer año), en anotadas con 109 y en bases recorridas con 374, la soberbia temporada le valió honores para Novato del Año y votos para el JMV, que lo obtuvo su compañero de club y paisano Zoilo Versalles, no solo por sus números, sino por su extraordinaria contribución al juego de conjunto, que terminó con los Mellizos ganando el gallardete del Joven Circuito. En 1965 Versalles también ganó el Guante de Oro entre los torpederos de la Americana.

Pero Oliva metió 32 jonrones en 1964, superando la mayor marca de bambinazos dada por un cubano, 24  de Miñoso en 1958, primero de los dos años en que jugó para el Cleveland.

En 1970 Tany Pérez tuvo su mejor temporada con el Cincinnatti, en parte porque conectó 40 bambinazos, superados por José Canseco con 42 en 1988, año de 40-40 y de JMV; en 1991 José disparó 44 y en 1998 46 para Toronto.

En 1999 el zurdo habanero Rafael Palmeiro se llevó la cerca 47 veces y repitió la cantidad en el 2001. En estos momentos, el recién llegado José Abreu amenaza dos records: si logra batear el cuadrangular 32 empata a Oliva como la mayor cantidad para un Novato cubano de primer año; si da otro, entonces será el líder histórico; si el poderoso artillero del Chicago Liga Americana puede cerrar la campaña con 47, habrá empatado a Palmeiro, con uno más sería el dueño absoluto de la marca.

¿Podría concluir el año como rey de los jonroneros cubanos en una temporada? Yo creo que sí, porque ha ido haciendo ajustes sobre la marcha, callando bocas que lo describían como bateador de swing muy largo, cuya mecánica tenía que construirse…el caso es que el inicialista ha iniciado la cacería del potro de .300 y no sería sorpresivo que lo dome, además, su promedio de embasamiento aumenta a medida que pasan los días. Abreu tiene “timing” de veterano de Grandes Ligas.

Lo extraño de este extraordinario bateador y de los otros que se imponen o tratan en esta pelota, es que provienen del peor beisbol entre países de respeto y tradición del juego, de pitcheo inferior a Doble A que, a pesar de eso, están encumbrádose desde el primer día sin necesidad de adaptación; han entrado a las Mayores como Pedro por su casa, debutando sin haber hecho ninguna parada en Ligas Menores y eso, más que meritorio es fabuloso, porque ningún país de la región tiene ni tuvo jugadores disponibles que pudieran hacerlo, a pesar de que jamás han prescindido del profesionalismo.

Nadie sabe hasta dónde pueden llegar Abreu, Ramírez, Viciedo, Céspedes, Soler, Echevarría, Kendri, Iglesias o Puig; por cierto, con el jardinero de los Dodgers hay que esperar a ver si los lanzamientos flojos que le hicieron durante la competencia de jonrones le afectaron la mécanica de bateo y cayó en slump, sus 3 ponches en el Juego de Estrellas pudieran ser un mal presagio, esperemos que no.

En este comentario no incluí al tampeño Luis González, porque, quien nazca fuera de un país, incluso sin naturalizarse, no debe clasificarse nacional, a pesar de sus 57 jonrones durante la era del relajo y la profanación.

 

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