RADIO CITY MUSIC HALL NO VA A APAGAR LA MARQUESINA…

CANO SEATTLE

 

Por Andrés Pascual

La decadencia cunde de tal forma el ex pasatiempo nacional americano que da la impresión de que una tragedia superior al atendado del 2001 le sucedió a la ciudad:

DIOS MÍO, SE LE FUE LA MANO A CANÓ, PON LA TUYA Y ACOMPAÑA A LOS YANKEES”:

http://www.elnuevoherald.com/2013/12/08/1632717/el-amargo-divorcio-de-cano-y-los.html

 Una vez existieron los inmortales, los que hicieron la historia y la mantuvieron hasta que los herederos se encargaron de hundirla no en el fango, sino en la mierda, que es otra cosa.

 Cambiaron al Babe; debió retirarse a destiempo, dejando inconclusa una carrera que nadie sabrá nunca dónde hubieran quedado de lejos de los mortales sus guarismos, “COLUMBIA LOU”; el CLIPPER se retiró DEJANDO UN PALMARÉS MUY CORTO EN TIEMPO DE JUEGO PARA UN JUGADOR TAN GRANDE E INFLUYENTE; Yogi y Rizzuto también y Mantle, Whitey Ford… incluso cambiaron a un intermedista mejor y más completo que el dominicano Robinson Canó: JOE GORDON… ¿y? En su momento, ¿Dónde estuvo la gritería? Mejor, ¿Hubo extremismos como los de estos escribidores de hoy, perdedores refugiados en reclamos sin fundamento, cuyo interés debería centrarse en quién IMPUSO y por qué las razones para que abandonara Canó al Bronx? No, tampoco existe la mínima posibilidad de comparar una época con otra, el presente no tiene armas con qué enfrentar aquella legión romana detrás de la UNDERWOOD, que tuvo en sus manos y la manejó con eficiencia y justicia la gloria del pasatiempo.

 ¿Saben por qué no se escuchan los ecos de los lamentos aún? porque era otra época, más segura, más grande, más disfrutable que la actual, por supuesto, de mucho mejor beisbol y de infinitamente más capacitado sector periodístico, hecho a la medida de un fanático al que el de este tiempo no le llegaría a los tobillos, pero, eso sí, con menos medios de contaminación de la filosofía y el conocimiento populares (perdón, quise decir de difusión o media). Entonces NO HUBO LAMENTOS…

 Los Yankees no han sido “parte de la historia del beisbol”, sino, tal vez, hasta el 65 %  de la memoria imborrable e imperecedera; tan grandes e influyentes que son la única Organización que ha podido envolver a jugadores posiblemente mediocres actuando para otro club, a veces demostrable como Waite Hoyt y Herb Pennock, en papel de inmortales y vendérselos a Cooperstown. El último y reciente caso, Joe Torre, un manager que parecía que estaba preparado solamente para terminar su carrera detrás de un micrófono sin nada que ver con la fama de inmortal:

 http://hardballtalk.nbcsports.com/2013/12/09/tony-la-russa-bobby-cox-joe-torre-all-unanimously-elected-to-the-hall-of-fame/

En la historia del beisbol, el club neoyorquino representó un 25 % del salario de un jugador en otro club SOLO por integrar su plantilla, hoy existen cláusulas de algunos prepotentes títeres del terreno para que no los manden al equipo de Babe Ruth.

Cuando viejos y gloriosos veteranos de la crónica hablan, lo inteligente es escucharlos y pensar, no intentar contradecirlos a través de ataques con estupideces supinas, que buscan espacio en carácter protagónico para una novela cuyo argumento real sería la “incapacidad fantoche”, por eso cuando Juan Vené, César Temes o algunos que, gracias a la Providencia nos acompañan todavía, se refieren con amargura al presente contaminado del juego o del boxeo, se debe prestar mucha atención a despecho del espacio temporal, porque, gracias a que fueron testigos del acontecimiento, están capacitados para comparar y prever que lo que se avecina es peor que la miseria actual.

Por intereses económicos se fue Canó a Seattle, digo, eso creen, porque el número del cheque fue superior a la propuesta de los Mulos.

Para condimentar la paella, se comenta que no quería que lo dirigiera Girardi, que jugó incómodo por el orden al bate que ocupó. Después, que quería el medio del line-up “para empujar más carreras” y a nadie se le ocurre contradecirlo, primero, porque el manager manda y pone donde cree más útil a un jugador; porque entre el primero y el segundo turnos un artillero grande es más peligroso, ya que puede ir una vez más al home a batear, que Willie Mays jamás se quejó cada vez que bateó primero en muchísimos juegos.

Wetteland lo precedió en el intentó mercenario y aquella carrera, que parecía predestinada al recinto de los inmortales, se apagó como una vela por una débil corriente de aire. Entonces el uniforme ayudó a Mariano, porque la grandeza llama a los grandes y contribuye a fabricarlos.

Todo eso lo desconocen o les importa poco a  Canó y “su ganga”, entre estos, su agente, a fin de cuentas, el tipo de elemento que no toma en cuenta para nada algo que le escasea a los de su especie: el carácter heroico ni lo que puede producirlo.

Una vez Seattle tuvo en la alineación a Edgard, al Junior y a Randy ¿Y? Con esto no jugó el tipo que esconde quién sabe qué intenciones detrás de la decisión de Cano… por lo visto, pretende cambiar cosas…

El peligro es que hay una prensa y un fanático en la actualidad con quienes se pueden hacer maravillas en este aspecto.

Supongo que Nueva York estaba preparada para despedir al dominicano con un gran cartel contundente y presagiador: “BYE ROBBIE, YOU ARE A LOSER… MEMBA”, como quien no quiere las cosas, “seguro que sí”.

Robinson Canó se va a acordar… en poco tiempo se va a acordar de la “CAYUCÁ” que cometió siguiéndole la rima sucia y desafinada a un tipango cuya novísima función en el espectáculo es degradarlo a como dé lugar… todo lo que aguante el saco.

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