CARDENALES CONTRA CUALQUIERA DE LOS DOS ES RIVALIDAD

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Andrés Pascual

El San Diego puede contar con el mejor bateador de todos los tiempos, pero no va a interrumpir la asistencia al cine de un fanático…

El interés por el Clásico de Octubre lo garantizan los nombres de los clubes que se enfrentarán, no el róster: la rivalidad en el terreno, la repetición del enfrentamiento que guarde cuentas pendientes de franelas veteranas con tradición, generará el éxito en lo artístico y en lo económico.

Para que sea exitosa en lo deportivo, los encuentros deben tener el sello de pelota de grandes ligas, no de manigua como está sucediendo.

La agencia libre desarticula a un club de un año para otro, porque puede perder uno o más puntales, pero, si logra sobreponerse a la pérdida mercenaria y se llama San Luis, Boston, Detroit o Yankees, incluso los Gigantes o los Dodgers, el éxito está asegurado, porque en el juego se sigue al club aunque tenga “mataduras en el lomo”.

Estos Cardenales que eliminaron a los Dodgers, que esperan por un enemigo conocido porque han peleado el premio de Octubre con los dos contendientes que discuten la Americana; que regresaron al “hitter” y al “hit and run” desechando el juego lento y poco brillante del rompecercas, que primero tiene que darle a la bola para romperla, acumulan curiosidades dignas de la fantasía del beisbol de cuando este nivel era realmente las Grandes Ligas.

En 1932 debutó con THE GASHOUSE GANG o la Pandilla del Gasómetro, como les llamaba el viejo fanático cubano pre desastre castro-comunista, el más conocedor y apasionado del mundo, el outfielder de padres húngaros Joe Medwick, apodado Ducky por su forma de caminar, que la comparaban con la de un pato.

Medwick fue un ganador de Triple Corona, último en el Viejo Circuito en 1937, que impuso su estilo de bateo de “wildpitch”, que conectaba hacia todos los ángulos del terreno y se ponchaba muy poco.

La temporada de 1937 fue una de las mejores al bate de cualquier pelotero en la historia, ese año el bateador ganó el MVP y lideró 12 casillas ofensivas.

Sin embargo, fue en la Serie Mundial de 1934 contra los Tigres de Detroit, que se produjo un incidente no sucedido ni antes ni después, cuando el Comisionado Landis le ordenó al manager de su club que lo sentara por su propia seguridad.

Durante el 5to inning del séptimo juego de aquella serie, Medwick, que jugaba duro y violento, se deslizó en tercera para completar un tribey, lesionando al tercera base Marv Owen, hecho que provocó que el público (se jugaba en la ciudad automotriz) le lanzara de todo cuanto tenía a su alcance. Por esa situación fue enviado al banco, completándose la situación con el antesalista fuera de juego también.

El gran jugador, miembro de Cooperstown, fue famoso por sus riñas hasta con sus compañeros, pero bateó .324 en 17 años de carrera y asistió a 10 Juegos de Estrellas y a 2 Series Mundiales, la que comenté con los Cardenales y la de 1941 con Brooklin.

En 1946, los Cardenales humillaron a Ted Williams y sus Medias Rojas con un staff de pitcheo de zurdos solamente. Como contrapartida, los únicos equipos que han jugado en la Serie Mundial sin un pitcher zurdo no pudieron ganar: Cleveland en 1954 y Boston en 1967.

El corring suicida y espectacular de Enos Slaughter le ha servido a las posiciones bien artilladas de la Media anticubana para negar la responsabilidad de Mike González en la jugada.

Fue el  ex pelotero, manager y propietario de los Leones del champion cubano quien envió, con la seña de la cintura hacia abajo, la jugada que desmoralizó al club de Yawkey.

Para consolidar su estilo de juego caliente y agresivo en la historia, hasta un jugador apodado Pimienta, George Martin, integró el róster de los 30’s.

Martin, outfielder del club, le pisoteó la moral de juego a Mickey Cochrane estafándole hasta los calzoncillos en el enfrentamiento entre los Cardenales y los Elefantes Blancos de Mack en 1931.

El pimentoso estafó 5 bases en aquella Serie, adicionando dos más en 1934 contra el propio Cochrane cuando este jugó con el Detroit.

La historia del club de Stan Musial es la más brillante después de los Yankees en Grandes Ligas, tanto que tiene ventaja en los enfrentamientos contra los Mulos en Series Mundiales, a partir de 1926, cuando Pete Alexander, Frish o Botomley le ganaron a la edición que encabezaron Ruth, Gehrig, Meusel y Lazzeri.

A “ojo de buen cubero”, cualquiera de los dos clubes que gane el joven circuito aparenta más poder general que el San Luis, sin embargo, nunca debe desecharse que, para este club, sello reconocido del coraje en el terreno, la historia siempre ha sido así.

Ya veremos qué sucederá, de momento, estarán otra vez en la línea, pasaporte que ganaron, como casi siempre, con los pronósticos en contra.

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