LA REVANCHA DE LOS ESCRIBIDORES…

Craig Biggio

Por Andrés Pascual

Los “sabiondos” del beisbol que tienen el triste oficio de elegir a Cooperstown y que se están convirtiendo en una pandilla más tristemente célebre aún por lo que no hacen, dejaron la clase de este año “vacía”, no por puritanismo, sino por lo contrario, por sucios y revanchistas: no poder elegir a los flagelados de la modernísima era “sustancias” fue la forma de irritar, de molestar al público, desconsiderando a aquellos que no cargan sospechas en sus hombros: ¡Mira lo que puedo hacer…!

Muchos de estos cronistas sienten la era de los 90’s como suya y, como están hechos en una etapa crucial de decadencia moral del país, pues, para algunos, el uso de sustancias ventajosas no debería ser un problema que impida entrar al recinto, en lenguaje popular: “eso no fue tan malo”, porque “Ruth, Cobb, Hornsby… son delincuentes de mil formas” ¡Ah! Pero a Hank Aaron, que admitió el uso de sustancias y está dentro de los grandes escándalos del juego, ninguno se atreve a cuestionarlo ¿Por qué? Por negro, por demócrata y por liberal. No sé cómo se arriesgan con Bonds, que se “juramentó judío” y digo como defensores del artillero, porque los judíos no les gustan a los escribidores liberales y la Asociación está llena de estos.

Este año he leído suficientes materiales en defensa de Bonds y Clemens como para reconocer la huella liberal detrás, a fin de cuentas, si hasta el presidente apoya el matrimonio gay y la mariguana entró en la votación rumbo a su “salón de utilidades” con total desparpajo ¿Por qué estos dos jugadores no van a ser inmortalizados oficialmente? Esto lo cuento, porque son detallitos que influyen en la población como reflejo de la sociedad decadente y, cuando la sociedad se contamina, se traiciona a sí misma, entonces no puede ser ni transparente ni justa con respecto al beisbol ni a nada en su entorno, por lo que debe haber más fanáticos que quieran a Bonds allí que “puritanos” que no lo acepten.

Alguien habló de Shoeless y de Rose, bien, para mi, al Salón nunca, aunque no dejo de reconocer que, con respecto al outfielder del Chicago Americano de 1919, tengo dudas sobre los arreglos, por lo raro de la relación entre su juego espectacular e inmaculado en las casillas del anotador de aquel Clásico de Octubre y la posibilidad de que entregara.

A Rose ni de visita, que se le comprobó y, sin justificar a los del club de Comiskey, nunca ganó la miseria que este le pagaba a sus jugadores estrellas de acuerdo a la época. Fuera del recinto y separado para siempre del deporte debería estar el propietario del club para el que lanzó Ed Cicotte.

Hay culpas y culpables, pero, con un bien determinado peso por los casos de esteroides y otros “arreglos” evidentes y nunca publicitados, están los Padrecitos del Beisbol Organizado, la Asociación de Jugadores y la manipulada Agencia Libre ¿Cabeza visible? Bud Selig y deberían habilitar algún rol federal para que ruede su testa, a ver si el juego puede mantener la suya, más que alta y gallarda, “sobre los hombros”.

La dirección del beisbol de hoy es una guillotina contra el deporte, porque, al perderse la credibilidad, se pierde la pasión fanática y la eliminación del Comisionado independiente se elucubró por esas mentalidades grises para hacer lo que les diera la gana por intereses personales.

Para nada se tuvo en cuenta que la creación de ese puesto fue la salvación del beisbol hace 92 años y, todavía, hay quienes dicen que el tipo que la ocupa hoy por un virtual “golpe de estado” contra Fay Vincent, representando a los dueños, ha hecho cosas positivas como, por ejemplo, hacer correr el dinero, mal único y contribuyente decisivo en convertir en un estercolero al pasatiempo.

En febrero del año pasado escribí en Beisbol Mundial un comentario titulado “Con medicina no Cooperstown; sin aquella tampoco”, referido a Mark McGwire y lo que cree sobre el inicialista un cronista americano, pero también concluí sobre Clemens y Bonds lo siguiente:

“Bonds terminó con .298, 762 jonrones y 1996 carreras impulsadas, obtuvo 7 MVP y robó más de 500 bases; sin embargo, fue entre 1990-93 que obtuvo los 3 primeros premios como más valioso (dos con los Piratas y uno con los Gigantes), los 4 restantes los dejó para el período 2001-04 hasta el 2002, su promedio de bateo más alto había sido .336 y entre el 2002-04 logró .370 .341 y .362.

Bateó 73 cuadrangulares en el 2001, pero ninguna otra temporada logró batear 50; acumuló 762 bambinazos, pero entre el 2002-04 dio 258, mas de la mitad de los 504 que había conectado en 15 años previos como jugador activo.

El artillero zurdo que, según Enrique Capetillo, en un número de la sección deportiva Bohemia robada de 1984 le dijo a Luis Giraldo Casanova “los cubanos sí tienen un sistema digno” (no sé cómo, porque Casanova habla español casi por instinto), empujó 1996 carreras que, para la cantidad de jonrones que conectó, deja que desear como “hombre oportuno o de clutch”, aunque ese fue siempre un problema del outfielder.

Entre el 2001-04 le dieron 4 MVP y le incrustaron a la cañona en la punta de la grandeza del bateo del beisbol mundial.

Roger Clemens ganó 3 Cy Young’s entre 1986-1991, pero entre 1997-2004 le dieron un cuarteto.

Entre 1993-96 ganó 40, perdió 39 y su promedio de limpias fue de 3.78; sin embargo, casi con el brazo arrancado, llegó a Toronto y abrió con 21 juegos ganados el periodo hasta el 2005, que le reportó 149-61 y 3.20 clp”.

Una vez que protegen los nombres de 100 positivos con más celo que Truman el Proyecto Manhattan, pues todos los jugadores son sospechosos, sin embargo, el exceso de seguridad para evitar más filtraciones de las que ya ocurrieron, ha de ser porque están “las vacas sagradas” que faltan, ¡TODAS!

Este comisionado corrupto ha colocado a una era completa en remojo por su negativa a descubrir a los que quedan que, por supuesto, han de ser los importantes, sobre todo, uno que, si siguen con el miedo al control, no bateará más nunca como lo hizo durante 7 ú 8 temporadas.

Pero es una falta de respeto soberbia no elegir ni a Biggio (en la foto) ni a Edgar, que nunca han sido sospechosos y son inmortales de la gorra a los spikes, para ratificarlo, revise sus números y decida.

Dejar un año sin elegidos por la Asociación es tan falso y fraudulento como los jonrones de Bonds por encima de 509, porque el año próximo van a elegir a alguno de los que, según estos contraindicados de la sapiencia mayoritariamente, no tuvo números ahora y, hasta hoy, ningún cronista que dejó de votar un año y votó al siguiente, o a los 10 por alguien al que no tuvo en cuenta a su debido momento, ha explicado qué novedad hubo, qué más hizo, cuánto más bateó o lanzó entre el año vacío y el que, definitivamente, resulte seleccionado un jugador.

A fin de cuentas, como en 1996, dejar pasar una campaña sin elección es una barbaridad, máxime cuando hay jugadores en las ternas con los números sobrados para entrar al recinto.

Pero, a mi juicio, este año castigaron a la gente porque, todavía y así lo dicen, los símbolos de la decadencia de lo que fueron las Grandes Ligas deben demorarse ante la opinión pública, viéndolo bien, ha sido una revancha contra eso que algunos mequetrefes llaman “puritanismo”.

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