Canseco: justicia 20-20 y puritanismo excesivo

Por Andrés Pascual
En la primavera del año 1988, la leyenda cubana de la crónica deportiva, René Molina, visitó el campo de entrenamiento de los Atléticos de Oakland con el objetivo de ver de cerca y tomar algunas de sus palabras como entrevista para un suplemento dominical de un diario boricua a José Canseco, la sensación cubana; el más grande jugador atracción de taquilla jamás nacido en Latinoamérica.


Después de analizar el carácter de José, del que ya había quejas “americanas”, el periodista concluyó que “tal vez sea lo mejor nacido en Cuba en cualquier época; en medio siglo de faena, no he visto ni a tres con sus condiciones para el juego incluso en el Big Show…” y, continuó, “…pero va a pasar trabajo, va a ser incomprendido por algunos y acorralado por el Beisbol Organizado, que no se resignará a que un cubano de La Habana, que pregona a toda hora que es un “cuban boy”, que parece más un actor de cine que un outfielder del beisbol a quien la mitad del público que lo va a ver al estadio es del sexo femenino, se imponga sobre sus pichones rubios de ojos azules y cara redonda y colorada o sobre algunos jugadores negros resentidos…” Amén, el evangelio según René Molina.
José Canseco, advertido por Alex Rodríguez y otros jugadores como Iván Rodríguez de que había sido colocado en el Libro Negro del Beisbol Organizado, que quiere decir que buscarán todo a su alcance para sacarlo del juego, fue dejado solo cuando más lo necesitaba: después que el Montrel lo cortó sin tiempo para refirmar; entonces nadie se comprometió por él.
Tan lejos llegaron que hasta un provocador lo metió en la cárcel luego de acosar groseramente a una acompañante del slugger y recibir su merecido con varios golpes a la cara.
Sospechosamente, no ha vuelto a tener líos con la justicia, porque el objetivo del beisbol, de la fiscalía y de quién sabe cuántos más, era arrancarlo, dejarlo sin un medio y bloquearle la entrada a Cooperstown, para la que solo necesitaba 38 jonrones y ya cumplieron su cometido.
La comunidad cubana, en actitudes inútiles de puritanismo excesivo y bochornoso, se quejan y acusan a Canseco con más saña que cualquier otra, especialmente los emigrados económicos vía balsas.
¿Por qué nadie quiere recordar que fue Canseco quien llenó un avión de juguetes, recogió a 20 jugadores y fue a Guantánamo a divertir a los cubanos en aquellos campamentos? ¿Cuándo alguien va a decir algo del juego de softball que presentó en el Orange Bowl a beneficio de los damnificados del ciclón Andrews y para el que trajo la flor y nata de la pelota en aquel momento? ¿Acaso se olvidó que fue activista de clubes por el día de huelga como protesta por el secuestro de Elián González? Canseco contribuyó con más de 12 causas nobles para niños, enfermos… ¿Cuántos lo saben?
Por último, José Canseco ha sido, hasta hoy, el único que no solo salvó al beisbol; sino a la memoria histórica del juego con el libro Juiced, que tuvo el valor de decir las verdades que hacían falta para mover, aunque sea hipócritamente por parte de las Oficinas de MLB, la medida que conduzca a sacar del fango en que metieron a la pelota esa propia gente.
Yo no soy condescendiente con los usuarios de esteroides; pero, por su background favorable a la nacionalidad y la ciudadanía miamense, porque es cubano sin lazos con el castrocomunismo, no soy el que va a “hacerlo leña”, nunca lo he hecho. Lo otro, como para René Molina, para mí es el jugador más grande que haya nacido en Cuba en cualquier época y eso sí estoy dispuesto a confesarlo bajo juramento.
Miami, FL., USA 12/14/2010

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