El Diario las Americas debe supervisar lo deportivo

Por Andrés Pascual

Una de las grandes batallas que libra el exilio dentro de sus fronteras es enfrentar la labor de zapa de los Heralds, cuya dirección editorial enfila a publicar, salvo excepciones, materiales tendenciosos con el ánimo de confundir a propios y extraños; estos “inclaudicables” enemigos de la libertad de Cuba, verdaderos monumentos al liberalismo izquierdista de alto voltaje, han establecido, hoy más que nunca, un compromiso silencioso con la “nueva mentalidad” que, por lo que ha crecido la masa considerable como Comunidad Cubana Económica, más un grueso respetable de ex oficialistas e infiltrados, se ha convertido en un serio peligro para la causa cubana.

Sin embargo, desde el inicio mismo del calvario de 52 años de los exiliados anticastristas, se ha podido contar con un medio fiel de apoyo a nuestra causa: el Diario las Américas, del nicaragüense Horacio Aguirre, ha sido tribuna del luchador que, a través de medio siglo, se ha visto casi solo en medio de la desolación que produce el destierro.

Por lo que al periódico asentado en el noroeste de Miami se le debe rendir tributo permanente, porque ha sido capaz de acoger como empleador a muchos compatriotas y ha sido oído y transmisor de nuestra tragedia desde que “nadie escuchaba” hasta hoy, cuando tampoco escuchan los suficientes, sobre todo, en el marco de interés de la política americana.

Sin embargo, no sé si por amiguismo o con el objetivo de atraer al cubano recién llegado y a otras nacionalidades, aparece el venezolano Broderick Zerpa como jefe de las páginas deportivas; bien, es un derecho de la gerencia colocar a quien entienda; pero, como colaborador de esa sección durante buen tiempo, como cubano exiliado y ex preso político, debo decir algo que me preocupa con respecto a un par de acontecimientos dignos de tenerse en cuenta, porque afectan a Cuba, a la Cuba nuestra.

Yo no tengo buenas relaciones con el individuo por egotista, por autosuficiente y por un tufillo anti-cubano que emana de la forma como compone la página y lo que elige para su publicación.

Lo peor es la atención estilo Nuevo Herald que le da a la información procedente de Cuba, que publica sin editar y, muchas veces, tienen un mensaje implícito, por ejemplo, la publicación de los resultados de las llamadas series nacionales castristas en un periódico que, se supone, es el vehículo de información de la masa exiliada de verdad, por tanto, que rechaza esa pelota.

Una vez le envié un material sobre lo que pudiera pasar con el beisbol venezolano bajo el chavismo, buen tiempo antes de que sucedieran cosas que ratificaban la validez del artículo, no lo publicó y, cuando le pedí razones, me dijo que el editor (era Gustavo Pena, cubano) y el dueño (Alejandro Aguirre) no aceptaban ese tipo de material por “político”; sin embargo, cuando se produjeron ciertos acontecimientos contra el profesionalismo allá, lo publicó, tal vez como un auto exorcismo ideológico a conveniencia, o limpieza de imagen.

Salvo míos, ni de juego toma un material de autor cubano free-lance o independiente para publicarlo, solo las noticias procedentes de Cuba de agencias como EFE o AP, cuya intención es dar el lado positivo de la dictadura en el deporte a través de su difusión.

Pero lo peor sucedió cuando publicó un material que escribí sobre el fallecimiento en Miami del legendario ex pelotero Andrés Fleitas, símbolo del exilio cubano, en la sección Locales, porque “es un material solo de interés local”, ¿Local un héroe exiliado del deporte cubano pre castrista, conocido en todo el área caribeña? Y ¿Si así fuera qué? Por favor…

Entonces publicó una información, en la sección deportiva sobre la elevación al Salón de la Fama Centroamericano de Atletismo de 3 atletas castro-comunistas residentes allá el mismo día… ¿Cómo se llama eso?

Para darle tres tazas a quien no quiera caldo, la página sobre deportes amaneció el viernes 24 de diciembre con una nota y fotografía del accidente del pitcher oriental Norge Luis Vera, soldado castrista del ejército “del pueblo” en la batalla de ideas. Parece que, como decía Johnny Carson, “todavía hay más…”, veremos hasta cuándo y si se hará necesaria o no la cacería que obligue a que se pare la propaganda castrista en esa sección del periódico, que, por serlo, también es chavista.

Actitudes de esa índole hay que pararlas a como de lugar, porque van lejos; porque lesionan la identidad nacional cubana al profanar a la figura trascendental, representante de algo tan importante para la cultura del cubano como nuestro beisbol libre y el tipo reincide porque se siente protegido por alguien en el Diario

Luego, esa forma de comportarse de este señor solo tiene un nombre: anti-cubanismo de mala intención.

De acuerdo a su historia de apoyo al exilio cubano; de acuerdo a la claridad con que siempre han tratado nuestros asuntos, espero que la gerencia, el editor del Diario las Américas… acompañante nuestro en medio siglo de lucha, tristeza y casi orfandad, supervise la página deportiva a ver si se puede corregir tan miserable actitud.

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