El capitan indicutible de los Yanquis de Nueva York

JETER ADIOS

Por Andrés Pascual

Como en todo juego de conjunto en eldeporte profesional, el responsable de la victoria o de la actuación memorable en rango de consuetudinaria repetición, año tras año, no es el jugador; la cara que no se ve, que en el béisbol no aparece encabezando el titular de la mañana por la atrapada monumental, o por el batazo clave que decidió el juego, está enlas oficinas: la administración, que hace efectiva a una franquicia, a una liga, incluso al deporte…

A través de los años, desde 1920, los
Yanquis de Nueva York han podido contar con propietarios exitosos y
entusiastas, solo fue negro y errático el período 1964-1971, cuando la compañía
Times-Warner estuvo al frente de la Organización con resultados francamente
desastrosos para el club y su fanaticada.

Y esos propietarios de los Mulos de
Manhattan, a través del tiempo, se dieron a la tarea de lograr, por la vía de
la compra, del cambio o de la adulterada y perniciosa agencia libre de hoy, al
jugador o jugadores que creyeron que les trillarían el surco a la dinastía como
realmente ocurrió.

Cuando Babe Ruth llegó a los Yanquis
en 1920, se convirtió en el primero de los superestrellas no formados en las
sucursales del club o para el club, directo del colegio. Al Boston también le
quitarían los Yanquis de Jacob Ruppert a dos pitchers, que lograron su ascenso
a Cooperstown por su carrera en el club neoyorquino, como Herb Pennock y Wayte
Hoyt durante los 20’s y los 30’s; pero fue Columbia Lou el primero de los grandes
exponentes del juego facturado totalmente por la franquicia, como después
serían Dimaggio, Berra, Mantle, Ford, Mattingly, Guidry, Bernie Williams,
Mariano, Posada, Rizzuto…y quien está en condiciones de llevar para siempre la
responsabilidad y el apodo, por su juego de inmortal en tiempos de jugadores de
mentiras, de El Capitán: Dereck Jeter, uno de los más grandes jugadores de la
Organización en todos los tiempos y uno de los más brillantes de hoy.

A la hora de pasar revista a la
historia del glorioso ejército con uniforme a rayas, el Capitan de los Asesinos
del Bronx ganó la titularidad del campo corto en una alineación que contemple a
Ruth como cuarto bate y outfielder y a Columbia Lou en la inicial.

Quince campañas con los Yanquis, 10
Juegos de Estrellas, 10 votaciones entre los primeros 25 para el premio al
Jugador Mas Valioso…35 años de edad y firmado, vía del draft colegial en 1992,
en el sexto round de la primera vuelta.

Con la adquisición de Jeter en 1992,
la Organización de los Yanquis determinó que estaban listos para iniciar una
recuperación de las glorias que, desde 1981, parecían estar en el fondo de un
abismo. Este jugador, uno de los cinco mejores del béisbol de hoy, es la cara
permanente de la cosecha doméstica de los Bombarderos que, junto a Posada,
Mariano y, en su momento Bernie Williams, han sido los responsables del éxito
del club en los últimos 15 años.

Alex Rodríguez, que llegó a la
franquicia que nunca podrá superar en talla profesional, no está capacitado
para competir con Jeter; porque no se hizo en los Yanquis, porque no juega con
la pasión del torpedero ni, mucho menos, tiene el coraje que hace falta para
representar con dignidad al equipo profesional más importante y famoso en toda
la historia del juego y hacerlos ganar como acostumbraron siempre.

Hasta hoy, Dereck Jeter batea para .317
en promedio de por vida y su fildeo es de .976; empató a Lou Gerig en hits y,
salvo imponderables, debe alcanzar la cifra de 3000; empujó 1064 carreras y
acumula 437 dobles, con 58 triples y 223 jonrones; doce de sus campañas las ha
terminado por encima del difícil potro de los .300; su promedio de slugging es
de .450 y, en postemporada, produce para .309.

Con sus jugadas de inteligencia inaudita para
un béisbol “cayuco” como el que se juega en estos tiempos, ha logrado victorias
para su club en juegos que nadie daba un centavo por ellas, como aquella
aparición entre el home y el balk para convertirse en el relevo cortador  que logró un increíble out en home y, de
paso, hacer recuperar al equipo la moral casi perdida; o como la vez en que,
sin medir las consecuencias ante una lesión, entró de cabeza a las gradas para
degollar un fly que cerraba un inning con una herida en el pómulo y dos
precillas quirúrgicas.

Todo eso y más hacen de Dereck Jeter
uno de los Yanquis más grandes de todos los tiempos; pero, posiblemente sea,
junto al japonés Ichiro y a Al Pujols, lo más interesante y disfrutable que el
decadente béisbol de Grandes Ligas de hoy le aporta al mundo.

 

 

 

 

 

 

 

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